¿Sabes masturbarte?

Cada uno que se masturbe como mejor le venga en gana, sólo faltaba. Aunque al paso que llevamos montárselo con vacas en la imaginación será maltrato animal, o fantasear con darte un revolcón con tu compañero de trabajo un acto agresivo que aumenta la probabilidad de que le toques el paquete con el codo cuando pases camino de la fotocopiadora. Mi consejo, mastúrbate ahora que puedes, en un futuro cercano tendrán monitorizadas hasta nuestras fantasías y Brad Pitt cobrará derechos de autor cada vez que aparezca su precioso rostro entre tus piernas.
Quizás la mejor manera de masturbarse sea lo que podríamos llamar una masturbación naturalizada. La masturbación, hay que reconocerlo, se nos ha ido de las manos. Ya, con estos chistes no veo fácil aparecer en las húmedas ensoñaciones ni de las vacas. El ser humano tiene un problema. En cuánto tiene el frigorífico lleno de aquello que desea, empieza a hacer cosas raras como darse atracones o desperdiciarlo. Una rebanada de pan tostado con tomate untado y jamón serrano es un placer gustativo que no tiene nada que envidiar al sexo, cierto, pero no tendría sentido desayunar todos los días lo mismo porque tenemos acceso a ello. Eso es lo que sucede con la masturbación desnaturalizada. Hay que masturbarse a diario porque podemos, y debemos hacerlo viendo porno porque tenemos el frigorífico lleno de escenas listas para consumir. El porno es algo así como la comida precocinada, no sabe igual que la de la abuela, pero para una sociedad devorada por las prisas y la rentabilidad, cumple su función.

¿Te imaginas perder media hora buscando la mejor loncha de jamón serrano? Eso es lo que haces cuando te pones a buscar compulsivamente la escena perfecta, te conviertes en un coleccionista. Lo gracioso es que después de haber saltado veinte veces de escena en escena, a menudo vuelves a la primera o segunda que viste. Una auténtica pérdida de tiempo. Por no hablar de los efectos perniciosos de darte ese atracón visual de cuerpos y sexo. ¿Te imaginas estar viendo durante media hora lonchas de jamón serrano buscando aquella que tenga la mejor veta? Si trabajases con tanto ahínco como buscas la imagen adecuada hace tiempo que te habrían ascendido.

Otro aspecto de la masturbación desnaturalizada es que hay que hacerlo porque toca. Igual no tienes tiempo, o ni siquiera te apetece, pero necesitas esa descarga y procedes a ella aunque eso te lleve a lugares y momentos inoportunos. Dicen que los españoles somos impuntuales y vemos mucho porno, igual alguien debería dedicar un rato a estudiar si guardan relación.

Por otro lado el orgasmo ha dejado de ser una descarga para ser un chute. Una vez más, en esta sociedad que estamos dónde necesitamos sentirnos importantes cada día de nuestra vida, masturbarte te permite acceder a ese Olimpo de los: “¡Vivo a tope!”, “¡Aunque tengo cincuenta años la vida corre por mis venas como un río salvaje del Yukón!”. Correrse es una forma rápida de obtener Auto-Likes. Un supuesto chute de autoestima tan intenso y perecedero que nos obliga a estar siempre surfeando la ola más alta, pero como el mar a diferencia de nosotros acepta los ciclos del oleaje, nos vemos obligados a alterar su bravura por medios artificiales. Internet.

¿Y qué es una masturbación naturalizada? Aquella que la haces cuando te apetece, cuando se dan las circunstancias adecuadas, en la que no necesitas imágenes externas para disfrutar. La sexualidad, ante todo, es un trabajo mental, no físico. Ver porno es atrofiar tu instinto a base de abundancia perdiéndote el deleite de bucear por ti mismo en tus sensaciones. No creo que la pornografía, ni mucho menos la masturbación, sean algo nocivo, todo lo contrario, pero si comemos todos los días pan tumaca le estaremos quitando el valor que se merece.

¿Cómo debo masturbarme entonces? No tengo ni idea, pero por dar algunas referencias subjetivas e imprecisas:
– Al menos el 80% de las veces sin pornografía. Si es el 90%, mejor.
– Cuando la haya, deberías encontrar lo que buscas en un par de escenas.
– No te masturbes porque toca.
– Fomenta tu imaginación.
– Si te lo pasas en grande viendo a Tom Cruise saltar de un avión con un paraguas y no se te ocurre imitarle, porqué no disfrutar de esos actores que interpretan a dioses griegos del sexo sabiendo que es ciencia ficción.
-Cuidado con el efecto espectador. En tus relaciones sexuales tú eres el protagonista, no salgas de la escena como si fueses el director.
– No utilices el sexo como un tiro de coca que usa tu autoestima para sentir que la vida es algo especial e intenso. Hay otras formas de conseguirlo, no te centres obsesivamente en esa dándole una exclusividad que no se merece. Además, no está de más recordar que el día a día, ni es tan especial, ni tan intenso.
– No te sientas culpable por hacerlo o por hacerlo poco.
– Cada persona tiene sus propios valores de masturbación naturalizada. Nadie mejor que uno mismo para saber cuando falla algo. El sexo está muy rico, tanto como el jamón serrano, es importante ser consciente de lo fácil que es engancharse ahora que es tan rápido, accesible y barato. Cada cuál debe encontrar su equilibrio, y lo más importante, no engañarse a sí mismo.
– Haz una prueba muy sencilla. Estate tres semanas sin ver porno. Cuánto más te cueste lograr el objetivo más enganchado estás a él. Esto es así, no te marees con excusas tontas. Si no lo logras o te cuesta mucho estás a su servicio, y no al revés. El negocio del porno, ese dirigido por gente muy lista y emprendedora, te la ha colado y se están forrando a tu costa. Lo más gracioso, es que al igual que los que crearon las redes sociales en Silicon Valley no dejan usar sus propias invenciones a sus hijos, y los CEOS de las tabacaleras no fuman, los difusores del porno, no los pobres peones que son los actores, deben hacer un uso muy comedido de él.
Cuando estés viendo porno imagínate a un tipo saltando a una piscina llena de pasta como el tío Gilito (Pato Donald). Cuando alguien le pregunte cómo ha hecho esa fortuna, con los dólares saliendo por su boca y su tanga de leopardo, responderá: “Ahora mismo hay un montón de hombres y mujeres de entre trece y ochenta años masturbaándose, con lo que mi equipo de marketing ha decidido que se masturben. Son un montón, te sorprendería. Los estadistas de la empresa son unos cracks, se pasan horas y horas estudiando sus numeritos y gráficas, y gracias a ellos sabemos qué darles a estos polluelos, y cuándo. Creo que el mes que viene podré llenar una piscina olímpica con billetes Bin Laden. Estoy deseando tirarme dentro con mi mujer y mis hijos, va a ser la monda”.
Seguro que esta imagen te ayuda a parar los movimientos circulares o verticales de tus dedos delante de una pantalla. Mira con atención detrás de los sudorosos actores, seguro que ves a tío Gilito con su aspecto de Jesús Gil rollizo y risueño, descojonándose a tu costa en su montaña de monedas de oro.

No sé si nos masturbamos más que hace veinte años. Estoy convencido que nos masturbamos peor.

El rumor del olvido.