Cuarentena. Capítulo 25

     8-04-2020         
   
     —Hola Mateo.
     —Buenos días.
     —¿Hoy has dormido mejor?
     —No, la verdad es que no.
     —Pues he leído, que una de las cosas que tenemos que hacer para alejar el coronavirus es dormir bien
     —Ya hablamos que alarmarnos y exigirnos dormir, sólo contribuye a hacer más esquivo el sueño.
     —Ya, ya, si yo no te digo que no, pero es que dormir mal debilita tu sistema inmunológico.
     —Gracias Clara, lo tendré presente —Mateo lo dio por imposible.
     —Mejor. He estado viendo unas notas de un libro de mi padre que me parecen muy interesantes.
     —Adelante.
     —Siempre he creído que lo que había detrás del sufrimiento era el pesimismo, estar convencidos que el futuro será negativo, generoso en desgracias, vamos, que en la vida vamos a tener mala suerte.
     —¿Y?
     —Pues resulta, que lo que determina que una persona tenga ansiedad y desánimo no es imaginarse un futuro hostil, sino percibirse sin los recursos de afrontamiento necesarios para encarar esa situación negativa. Claramente pensar que tu pareja te va a engañar, un familiar se va a morir por coronavirus, o tu negocio no va a remontar, es un escenario que inquieta, pero el punto clave no está los pensamientos anticipatorios, sino dentro de la película que proyectas sobre futuro, qué papel tendrás. No importa tanto el género, que sea comedia o de terror, sino si dentro de la historia te ves como alguien abatido por los problemas, o alguien que aunque aún no sabe cómo encontrará la manera de salir, de una forma u otra, antes o después, con más o con menos coste, saldrá. Al revés sucede lo mismo. Más importante que adelantar un futuro alegre o triste, tranquilo o revuelto, es verte a ti mismo capaz de hacer frente al futuro. Esto se llama expectativas de autoeficacia.
     —Cuando una idea no puede mejorarse, lo mejor que podemos hacer es no añadir nada a esa idea. Todo lo que podamos hablar a partir de aquí, sólo quitará luz a la única idea que hoy debe brillar. Hacer diez fotos a un amanecer no va a hacer el amanecer más bonito. Es más, todo lo contrario. Esas nueve fotos restantes quitan protagonismo a la única foto que hace falta para disfrutar de ese momento. Todo lo que hablemos a partir de aquí será por estropear es amanecer.
     —Igual lo enriquecemos, poniendo música por ejemplo.
     —No, eso hará la experiencia más amplia, pero no hará el amanecer más intenso. La gente durante el amanecer se besa, se droga, bebe, pone música. Todo en uno, en vez del uno abarcándolo todo. Tu idea es ese amanecer: “da igual lo que venga, mientras me vea a mí mismo capaz de afrontar el porvenir, todo irá bien. Si confío en mi capacidad para avanzar, ya no necesitaré levantar la vista para saber que hay al otro lado de la puerta”.
     Mateo se dio media vuelta y se metió en su casa satisfecho de haber sacado partido al día.

 

APORTACIONES:

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reverso.